La ley no quema el monte - Incendios en Galicia 2017



Estos días, con ocasión de los devastadores incendios que hemos sufrido en Galicia, han vuelto a aparecer los rumores que siempre aparecen con el humo: se quema el monte para recalificar y construir. Todos recordamos el pasado verano este mismo rumor en versión andaluza: se quema Doñana para construir. Poco importaba que en ese caso la ley de aplicación fuese la Ley de Patrimonio Natural que impide la recalificación en terrenos quemados, sin excepción alguna.
El binomio incendio/recalificación es una falsedad que aparece como el Guadiana, pero por más veces que se repita no quiere decir que sea cierta.
Antes de opinar convendría una lectura, aunque fuese somera, del panorama legislativo y luego, si es el caso, opinar. Pero las redes sociales no permiten la reflexión, el objetivo es buscar una frase lapidaria, si acaso ingeniosa, no necesariamente cierta pero que siempre manipule al lector en pro de los intereses casi siempre espurios del autor. 


Los incendios de Galicia han provocado que se vuelva a difundir el rumor de que los fuegos forestales se provocan para poder recalificar el suelo. Estos infundios se basan en la Ley de Montes aprobada en 2003 y reformada en 2015. Esta normativa prohíbe construir durante 30 años en las áreas forestales quemadas, pero contempla excepciones, es cierto.
Según la ley, no hace falta esperar estos 30 años para recalificar las áreas que hayan ardido cuando concurran “razones imperiosas de interés público”, que han de especificarse en una ley autonómica. 


Theo Oberhuber, portavoz de Ecologistas en Acción, manifestó estos días: “Ni en Galicia, ni en Asturias, ni en Castilla y León se ha desarrollado esta ley autonómica, por lo que no se puede afirmar que los incendios se deban a fines especulativos”.
La ley gallega, aprobada en 2012, recoge que “en terrenos afectados por incendios forestales, no podrá producirse un cambio de uso en 30 años”. También contempla excepciones, pero solo para cambios “previamente aprobados” o en trámite de aprobación. Es decir, no haría falta provocar ningún incendio, ya que esta posible recalificación sería previa.
Según un estudio de la Fundación Civio, solo el 0,15% de los incendios ocurridos entre 2001 y 2013 se provocó para obtener una modificación en el uso del suelo, así que no parece esa la causa de los incendios, ni mucho menos. 


En este mismo sentido y según el último Estudio de Incendios Forestales en España del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, la modificación del suelo supone el origen del 0,34% de los incendios, de acuerdo con los datos de 2001-2014, que si bien son datos anteriores a la reforma legal no parece que ésta vaya a cambiar mucho estas cifras.
Después de la recalificación viene el eucalipto. Para un grupo pequeño pero ruidoso, de ciudadanos gallegos, el eucalipto es la causa de la mayoría de males de nuestro rural cuando, a fuer de ser sinceros, supone unos ingresos extra en un sector tan necesitado de ellos para tener una renta digna. 


Se trata del mismo sector de personas que disfrutarían de una Galicia convertida en un parque temático de carácter etnográfico para disfrutar los fines de semana, los habitantes del rural no son para ellos otra cosa que figurantes que han de vivir como en el siglo XVIII.
Repiten como un mantra que el monte arde por culpa de las plantaciones de eucalipto y, en menor medida, de pino. Lo que no aciertan a explicar son los motivos por los que la realidad, siempre tozuda, les contradice. Las zonas de Galicia en las que el monte es rentable, precisamente por sus plantaciones, por ejemplo la Mariña lucense desde Lourenzá y Trabada hasta Ortegal, difícilmente tienen incendios.
En cambio la montaña de Ourense, mucha con monte bajo e improductiva, arde indefectiblemente cada verano. ¿Seguro qué es el eucalipto?
En fin, en todo caso que la realidad no nos fastidie un buen titular. 


¿Alguien se cree que han quemado Cervantes para montar un resort gran lujo con SPA y campos de golf? ¿Cuándo cada verano arde el Parque Natural do Xurés es por los eucaliptos?
Las normas no son las responsables de los incendios. Otra cosa es su incumplimiento, que no es causa pero sí incrementa el riesgo. ¿Se están cumpliendo las distancias de las plantaciones a las carreteras o a los núcleos de población? Lo cierto es que no. Pero no es culpa de la ley, ni siquiera es culpa exclusiva del alcalde de turno. Los árboles no se plantan solos.
Es más, muchos de los que estos días se lamentan, seguro que son propietarios de parcelas que la última vez que se limpiaron o desbrozaron todavía se aplicaba por estos pagos el Código de Justiniano. 


Así que antes de hablar de reformas legales, quizás alguna sí sea necesaria, o de echarle la culpa a Frai Rosendo Salvado, convendría aplicar las normas que tenemos pero, sobre todo, concienciarnos del valor del monte, valor no sólo económico sino medioambiental. En Galicia, sobre todo en algunas zonas, hasta hace no mucho los traficantes de droga eran vistos como Robin Hood locales, quizás hoy pase algo similar con los desaprensivos que queman el monte. Cuando nos concienciemos, cuando desaparezca esa omertá, quizás no necesitemos legislar más, bastará con cumplir las normas existentes y desaparecerán los incendios.


Luis Lamas Novo