LA MEDIACIÓN, ¿SON TODOS LOS CONFLICTOS ADECUADOS PARA LA MEDIACIÓN?

Tenemos Ley y Reglamento de Mediación Civil y Mercantil, diecisiete regulaciones de la mediación familiar, una por cada comunidad autónoma y si realizamos una simple búsqueda en Google encontramos más de un millar de páginas dedicadas a ensalzar la capacidad mágica de la mediación para resolver todos los conflictos de la humanidad.

 Ante esto, como mediador y formador de mediadores, entiendo que debemos ser realistas y asumir la realidad: no todos los conflictos pueden ser solucionados mediante la mediación y este artículo pretende dar algunas pistas para determinar cuándo la mediación puede ser la solución y cuando no.

 En cualquier caso debe señalarse que entiendo que la mediación como conjunto de técnicas para ayudar a las partes a alcanzar acuerdos y mejorar relaciones son siempre válidas y eficaces en su ámbito. A lo que me refiero en este artículo es a los casos en que la mediación debe ser sugerida o desaconsejada por los profesionales del derecho, como método de solución extrajudicial de conflictos, centrándome en dos apartados.

    1) Reclamaciones de entrega puras:

Como primer apunte, como abogados sabemos que cuando reclamamos deudas en las que existe un deudor y un acreedor, existen dos causas fundamentales para oponerse al pago:

    a) Que la parte tenga la convicción de que no se debe todo o parte de lo debido.

    b) Que la parte no quiera o no pueda pagar.

Es obvio que si la parte no quiere o no puede pagar, la mediación, en caso de que se plantee sólo será admitida como método para reducir la deuda y dilatar el pago, siendo muy probable que, en el improbable caso de que se llegue a acuerdo, dicho acuerdo habrá de ejecutarse en el Juzgado, con lo que, desde la perspectiva de asesor de las partes lo prudente es iniciar u

n proceso judicial (o, en su caso, arbitral) pero nunca una mediación.

En el caso de que la parte tenga la convicción de que no se debe todo o parte de lo debido, cabe la mediación, pero su viabilidad será mayor, en cuanto a que se pretenda o interese conservar la relación entre las partes; es decir, es menos probable que se alcance un acuerdo en relación con una relación esporádica, que en caso de una relación continuada en el tiempo que ha sido fructífera entre las partes hasta ahora.

Pues, como sabe todo mediador, una de las principales ventajas que se pretenden con la mediación es la conservación de la relación entre las partes.

En definitiva, salvo casos muy específicos la mediación no es la mejor solución en las reclamaciones de cantidad puras, puesto que lo importante normalmente, en estos procedimientos, no es obtener un papel que establezca exactamente qué cantidad nos debe y cuando la tiene que pagar, sino obligar a otra persona a pagar. En todos estos casos en que la cantidad, la causa y el vencimiento está claro, el acuerdo de mediación no tiene una finalidad.

    2) Contratos de cumplimiento sucesivo y con duración prolongada en el tiempo.

Es en todos estos contratos en los que la mediación tiene su mejor cabida pues se dan estas circunstancias:

    a) Existe un interés mutuo en continuar con la relación por ambas partes pues la rescisión n

ormalmente supone daños considerables para ambas partes, que, por otra parte, también se pueden moderar si tal solución se adopta en el seno de una mediación.

    b) La solución aceptada por ambas partes voluntariamente supone que no existe vencedor ni vencido.

    c) El interés recíproco supone una minimización del riesgo de incumplimiento voluntario.

Por tanto, sin ánimo de ser exhaustivo, la mediación se ofrece como una solución recomendable y eficaz para los siguientes conflictos-tipo:

    a) Conflictos entre socios de entidades.

    b) Conflictos entre promotor y contratista de obras; o entre contratista y subcontratista.

    c) Conflictos entre cónyuges (sea dentro de la relación de pareja, sea para ponerle fin).

    d) Conflictos entre expendedor y transportista (cuando existe una relación continuada)

    e) Conflictos entre vecinos (cuando no se trate de reclamaciones de cantidad)

En definitiva, para que la mediación sea la solución ideal, lo esencial es que la relación entre las partes sea un activo importante para los mediados, pues de lo contrario, probablemente será una pérdida de tiempo.

Marco Antonio Candal Quiroga